Y juegas con mi pelo
en ademán soñado
Se me llenan de envidia
los gestos de tus manos.
Cien años he esperado
la piel como la tuya
Cien veces he partido, sufrido, amado.
No importan los cien signos de ausencia
Importa lo pactado
en el tácito encuentro
de quiénes se han buscado
sin razones ni lógicas
frontera y centro místicos
los callos de tus manos
me lastiman el alma,
(lo dije en esa tarde)
a mí, con tanta letra entre los dedos
son tus caricias breves
el despertar tardío
a lo que nunca debió de haber faltado
En tu presencia
rehabito un mundo nuevo,
que ya era tan viejo......
olvidado y esperado.
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