martes, 9 de febrero de 2016



Tuve un sueño.

Nada tan común entre los mortales a quiénes el dormir nunca se nos ha negado.
Te conté del niño, de las madres, te conté de la adustez en sus rostros y de la imposición de sus palabras.
Te conté de mis visiones y de mis realidades, de mis penas y de las tuyas,
Te conté de mis deseos de escapar, de mis pasiones, de mi odio,
 de lo intangible de las palabras  apresuradas, ganas,
 las ganas de que las compartieras conmigo.
No te conté del secreto de ese sueño, ni de la voz baja ni de los susurros.
El secreto será secreto.

viernes, 5 de febrero de 2016

Apoltronada
la mesa del bar 
ayacucho mediante,
 sostiene las letras invariables
de la muda casi nada
(pen)última escena de lo que pudo ser.
Aletargada
la mano acaricia
la mesa de como si estuvieras,
o no.
Atrapada la vista
 queda colgada en el balcón
de luz difusa, opaca,
 opacada de lágrimas
de café baratija de la contemplación.
Apoltronada.
La mesa del bar 
ayacucho mediante,
 sostiene las letras invariables
de la muda casi nada
(pen)última escena de lo que pudo ser.
Aletargada
la mano acaricia
la mesa de como si estuvieras,
o no.
Atrapada
la vista queda colgada en el balcón
de luz difusa, opaca,
 opacada de lágrimas
de café baratija de la contemplación.
Apoltronada.
La mesa del bar 
ayacucho mediante,
 sostiene las letras invariables
de la muda casi nada
(pen)última escena de lo que pudo ser.
Aletargada
la mano acaricia
la mesa de como si estuvieras,
o no.
Atrapada
la vista queda colgada en el balcón
de luz difusa, opaca,
 opacada de lágrimas
de café baratija de la contemplación.