Nuestra
historia comienza en el Británico,
la noche en que un café bajó mis humos.
Me pudiste, ganaste la partida,
como la ganó tu ciudad, que aquí me tiene.
Malhumoro a la luna que hoy rueda por tu
barrio,
con
quejas inaudibles , risas varias.
Magnífica obsesión que me ha quedado.
Vos,
que no
se quién sos.
Tu
ciudad,
que
quiere amarme.
La mía,
me despide, gris,
vacía.
Veredas en la ciudad vieja,
viejos amores que diluye el río.