Apoltronada
la mesa del bar
ayacucho mediante,
sostiene las letras invariables
sostiene las letras invariables
de la muda casi nada
(pen)última escena de lo que pudo
ser.
Aletargada
la mano acaricia
la mesa de como si estuvieras,
o no.
Atrapada la vista
queda colgada en el balcón
de luz difusa, opaca,
opacada de lágrimas
de café baratija de la contemplación.
opacada de lágrimas
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