Tan
grises las veredas santa fé callao y ayacucho
cuando
estiro los ojos para verte
Dónde
han quedado aquellos cuatro gatos locos de
una
tarde de té de invierno leve,
los
huecos de la cama bien usados
El pan
tostado dulce de mañana…
Escribiré
cada recuerdo grato
para
que cuando esta memoria gastada
desvanezca
sepa
que una verdad que el corazón negara,
que el
tiempo convirtiera en humo
reflejará
ansiedad, alegría, magia
revisitando
en estas letras al que amara.