martes, 24 de enero de 2012

diario

Carta a mí misma



Quiebra tu paso las veredas, esas de buenosaires; te lo dije: nada bueno tienen esas orillas para ti, del pampero enloquecido sólo frío, soledad, desamparo. No esperes el abrazo porque está vacío, sola, quédate sola mirando la mugre del río maldito, hinchado de carroña.

No sabes cómo se hizo la noche día ni como el día pasó de tantas lágrimas que te llovieron. No entiendes.  “Cry over a river” suena a la distancia.

Reptas, víbora (así te llamas desde hoy) y clavas tus colmillos letales. Muérdete la lengua y ahógate en tu veneno, susurra.
Olvida que existes, porque existir es una ficción, reflejo de los otros. Es hora de dejar caer las máscaras, esas que cultivamos con fruición cada mañana.
Tú pasas por la historia, la provocas, la saboreas, la abandonas y la recuperas para tu beneplácito.

Abominables resultan ser mis palabras transparentes, esas que en otros contextos pueden llegar a ser opera primas, desde la punzante ironía del dolor.
Abócate a desaparecer, aún más de lo que has desaparecido en este final de sílabas cortadas, palabras gritadas y humillación.

Prepárate, ya eres fantasma, no te miran, no te escuchan, no te ven. Existes en la medida que tus pasos no alteran las contradicciones. Camina sin tocar el suelo, habla sin decir, brinda sin pedir, tal vez entonces vendrá la caricia mendigada.
Caricia que se va hacia ninguna parte, mil veces castigo porque existes, estás y no provocas mas deseo.

Niñez y vejez se tocan en tu sexo: siempre lo mismo, la huída al desamparo, la desolación, el abandono.
Te lo dije: implorar no es la palabra adecuada. Desbordar amor hacia quién tiene demasiado sigue siendo caminar en falso por las baldosas de la inmundicia.

No mires la torre de lasagnas vacías entremedio, insatisfecha. Mastica, tritura, engulle y en enorme vómito deshazte de este amor.

Sos Otra que vuelve en envase desgastado, muévete a su pesar, encanta en tu dolor de cuerpo que se desangra para acabar en piedra estatua sobre otra piedra que tiembla, faltan las palabras de la poesía  que han desaparecido entre los vendajes que cubren cicatrices.
Desanda el camino en el que te empeñaste. Corta la pesadilla. Estás a tiempo. Abogado del diablo, trasciende tu desdicha, trasvásala al cáliz de otra amargura. Sálvate. El lodo va entrando por las grietas. La insania grita presente a toda hora.
No asistes a La Comedia por primera vez. Te escondes, mas y mas adentro de las losetas rotas de San Telmo. Se tuerce el pie mientras circunvalan las ideas entre hemisferio izquierdo y derecho, tálamo e hipotálamo, oxitocina inútil.

Se te van cortando los hilos, las ganas, el último suspiro tan cerca o lejos, qué sé yo cuanto se estira la mediocridad.
Te ha zarandeado la circunstancia de las promesas incumplidas. Mi mejor vez. Los andenes distantes, sonido apagado del tren. No aguardan, aún no más, si es que hubo flor.

El tiempo y el horóscopo te pronostican una energía de sol ennegrecido. El viento en Piscis hará que regurgites la pena y el horror en el engaño.
Memoria de horizonte abierto. Pánico de esta ciudad que aplasta, del hombre que pulveriza,  que fracciona tu amor en pildoritas.

Sabes lo que no quieres, quieres saber, tener fé en las dudas que se convierten en certezas que son cloacas de sentimientos muertos.

Terca en las veinticinco maneras de renunciar a la guerra te prendes en el juntos para siempre, como si el siempre existiera, constatando el segundo de la mano en su espalda como el último.

No te llega el mañana. Fruto de la esperanza que será amargo, caiga como caiga.

Los fantasmas llegan de Chicago, se repiten año a año. Tus piernas, tus brazos olvidaron acompañar la marcha. Qué se habrá desgastado dentro de ti. Qué apagó la quimera alucinada del todos para todos.

Cantas en voz baja tanta inseguridad, gritas al amor impuesto irremediable alarido solitario subterráneo en ecos que golpean las paredes.

Comenzar de nuevo trepando desde el pie sobre los cascotes desgastados.

Déjate mentir porque te mientes, suenan dulces las palabras conocidas, ciega que no quiere oír, derrumbe sordo del amor.

Son los pliegues oscuros que se te acomodan como un diseño calcado de ese otro que ves enfrente, tan distinto, tan tuyo y reconocible.

Mar espejo te ves en otros tiempos, parecen tan rancios de tan desusados , hoy, con la tierra de temblores, se te aparece el animal que roe las entrañas, ese rojo magma, te vela los ojos y celas.

Ves otra cara, otra caricia en tu lugar, máquina que funciona en tiempos novedosos, que escupe todo lo que no diste ni podrás dar.

Virginia querida, las letras sí que alivian esos golpes que te dan y escribo, escribo, escribo, lleno de sonidos el papel pantalla.

Se te revuelven las entrañas, asco odio, jirones de letras que fueron amor se resbalan desvaídas en tu boca. Las pronuncias, la saliva las enjuaga. 
Desaparecen.









diario



Quiebra tu paso las veredas, esas de buenosaires, te lo dije: nada bueno tienen esas orillas para ti, del pampero enloquecido sólo frío, soledad, desamparo. No esperes el abrazo porque está vacío, sola, quédate sola mirando la mugre del río maldito, hinchado de carroña.

No sabes cómo se hizo la noche día ni como el día pasó de tantas lágrimas que te llovieron. No entiendes.  “Cry over a river”.Suena

Reptas, víbora (así te llamas desde hoy) y clavas tus colmillos letales. Muérdete la lengua y ahógate en tu veneno.

Olvida que existes, porque existir es una ficción, reflejo de los otros. Es hora de dejar caer las máscaras, esas que cultivamos con fruición cada mañana.

Tú pasas por la historia, la provocas, la saboreas, la abandonas y la recuperas para tu beneplácito.

Abominable resultan ser mis palabras transparentes, esas que en otros contextos pueden llegar a ser opera primas, desde la punzante ironía del dolor.

Abócate a desaparecer, aún más de lo que has desaparecido en este final de sílabas cortadas, palabras gritadas y humillación.

Prepárate, ya eres fantasma, no te miran, no te escuchan, no te ven. Existes en la medida que tus pasos no alteran las contradicciones. Camina sin tocar el suelo, habla sin decir, brinda sin pedir, tal vez entonces vendrá la caricia mendigada.

Caricia que se va hacia ninguna parte, mil veces castigo porque existes, estás y no provocas mas deseo.

Niñez y vejez se tocan en tu sexo: siempre lo mismo, la huída del desamparo, la desolación, el abandono.

Te lo dije: implorar no es la palabra adecuada. Desbordar amor hacia quién tiene demasiado sigue siendo caminar en falso por las baldosas de la inmundicia.

No sigas la torre de lasagnas vacías entremedio, insatisfecha. Mastica, tritura, engulle y en enorme vómito deshazte de este amor.

Sos/Eres Otra que vuelve en envase desgastado, muévete a su pesar, encanta en tu dolor de cuerpo que se desangra para acabar.

En piedra estatua sobre otra piedra que tiembla, faltan las palabras de la poesía desconocida, que han desaparecido entre los vendajes que cubren cicatrices.

Desanda el camino en el que te empeñaste. Corta la pesadilla. Estás a tiempo. Abogado del diablo, trasciende tu desdicha, trasvasala al cáliz de otra amargura. Sálvate. El lodo va entrando por las grietas. La insania grita presente a toda hora.



No asistes a La Comedia por primera vez. Te escondes, mas y mas adentro de las losetas rotas de San Telmo. Se tuerce el pie mientras circunvalan las ideas entre hemisferio izquierdo y derecho, tálamo e hipotálamo, oxitocina inútil.

Se te van cortando los hilos, las ganas, el último suspiro tan cerca o lejos, qué sé yo cuanto se estira la mediocridad.

Te ha zarandeado la circunstancia de las promesas incumplidas. Mi mejor vez. Los andenes distantes, sonido apagado del tren. Te esperan, si es que hubo flor.



El tiempo y el horóscopo te pronostican una energía de sol ennegrecido. El viento en Piscis hará que regurgites la pena y el horror en el engaño.

Memoria de horizonte abierto. Pánico de esta ciudad que aplasta, del hombre que pulveriza,  que fracciona tu amor en pildoritas.



Sabes lo que no quieres, quieres saber, tener fe en las dudas que se convierten en certezas que son cloacas de sentimientos muertos.

Terca en las veinticinco maneras de renunciar a la guerra te prendes en el juntos para siempre, como si siempre existiera, constatando el segundo de la mano en su espalda como el último.

No te llega el mañana. Fruto de la esperanza que será amargo, caiga como caiga.

Los fantasmas llegan de Chicago, se repiten año a año. Tus piernas, tus brazos olvidaron acompañar la marcha. Qué se habrá desgastado dentro de ti. Qué apagó la quimera alucinada del todos para todos.

Cantas en voz baja tanta inseguridad, gritas el amor impuesto irremediable alarido solitario subterráneo en ecos que golpean las paredes.

Comenzar de nuevo trepando desde el pie sobre los cascotes desgastados.

Dejarte mentir porque te mientes, suenan dulces las palabras conocidas, ciega que no quiere oír, derrumbe sordo del amor.
Son los pliegues oscuros que se te acomodan como un diseño calcado de ese otro que ves enfrente, tan distinto, tan tuyo y reconocible.

Mar espejo te ves en otros tiempos, parecen tan rancios de tan desusados , hoy, con la tierra de temblores, se te aparece el animal que roe las entrañas, ese rojo magma, te vela los ojos y celas.

Ves otra cara, otra caricia en tu lugar, máquina que funciona en tiempos novedosos, que escupe todo lo que no diste ni podrás dar.

Virginia querida, las letras sí que alivian esos golpes que te dan y escribo, escribo, escribo, lleno de sonidos el papel pantalla.

Se te revuelven las entrañas, asco odio, jirones de letras que fueron amor se resbalan desvaídas en tu boca. Las pronuncias, la saliva las enjuaga. Desaparecen.








miércoles, 11 de enero de 2012

felino

Felino cauteloso

Exhibes la grandeza de tu ser

allí,

a la altura de la pantorrilla,

con calma y sed

miras  tu presa.

Y al fin de la jornada

caminas muy despacio

sabiendo

que nuestro propio mal

a nadie importa

que para saber de las desolaciones

basta un solo tigre

que bien solo

bien se lame

que bien solo

sea.
Y ame.

viernes, 6 de enero de 2012

despedida hasta el fin

Por este pasillo roto, hendidura
dónde tus manos tocaron mi corazón
persigo tu sombra, tus dolores.
Mi dolor peso, no lo igualo.
Mi dolor acepto,queda a mi costado
Queda en mis manos llenas de tu libertad.
Queda a mi lado lleno de tu presencia
que fue
Y para que quede en ti para siempre
saber qué has sido
 van estas letras de amor
Unas sobre otras
Pegaditas
para decirte siempre
Pie tras de pie

Médanos del Polonio
Arena que borra...

Decirte siempre

gracias.

despedida hasta el fin

Por este pasillo roto, hendidura
dónde tus manos tocaron mi corazón
persigo tu sombra, tus dolores.
Mi dolor peso, no lo igualo.
Mi dolor acepto,queda a mi costado
Queda en mis manos llenas de tu libertad.
Queda a mi lado lleno de tu presencia
que fue
Y para que quede en ti para siempre

saber qué has sido
 van estas letras de amor
Unas sobre otras
Pegaditas
para decirte siempre
Pie tras de pie

Médanos del Polonio
Arena que borra

Decirte siempre

gracias.

jueves, 5 de enero de 2012

plagio

Gritar juntos cuando nos gustamos
Lamernos las partes al atardecer, amanecer y medianoche
Ponerse a intimar, por arriba, por abajo, por los costados, por el otro
con las cabezas perdidas de antemano.
Imagino que meto mi mano en tu bragueta
Que me confiesas tu amor, una vez y otra
mientras la mirada se va en  cada uno de los días
que queden por imaginarse de vivir.

plagio

Gritar juntos cuando nos gustamos
Lamernos las partes al atardecer, amanecer y medianoche
Ponerse a intimar, por arriba, por abajo, por los costados, por el otro
con las cabezas perdidas de antemano.
Imagino que meto mi mano en tu bragueta
Que me confiesas tu amor, una vez y otra
mientras la mirada se va en  cada uno de los días
que queden por imaginarse,  por  vivir.

plagio

Gritar juntos cuando nos gustamos
Lamernos las partes al atardecer, amanecer y medianoche
Ponerse a intimar, por arriba, por abajo, por los costados, por el otro
con las cabezas perdidas de antemano.
Imagino que meto mi mano en tu bragueta
Que me confiesas tu amor, una vez y otra
mientras la mirada se va en  cada uno de los días
que queden por imaginarse de vivir.
 

las ilusiones

Las ilusiones

Te las envío por correo expreso special delivery
Te las devuelvo envueltas en mi piel
Te las mando de retorno con girones de flores
de tristán narvaja.
Te las doy para que con sus pedazos
hagas un rompecabezas.
Te las ofrezco para que prepares la bebida
de dolor, deseos y de ausencia
Te las regalo para que en la distancia
las tomes en tus manos
las estrujes
las maltrates
y sepas que estoy ahí.

las ilusiones

Las ilusiones

Te las envío por correo expreso special delivery
Te las devuelvo envueltas en mi piel
Te las mando de retorno con girones de flores
de tristán narvaja.
Te las doy para que con sus pedazos
hagas un rompecabezas.
Te las ofrezco para que prepares la bebida
de dolor, deseos y de ausencia
Te las regalo para que en la distancia
las tomes en tus manos
las estrujes
las maltrates
y sepas que estoy ahí.

las horas

Soñé con vos
tu tacto, tu risa, tus palabras
tu abrazo
que me abrías tu corazón.
Fue tanto el regocijo
que desperté cantando el aire que respiro.

tanto sur

Que tenemos nosotros los del viento incesante
de estos mares antárticos tan tristes
de sentires tan densos
de amores tan contestes.
Que no podemos detener la marcha,
que no nos dejan
Que no podemos
dejar así nomás la letanía del doblar de las olas
en esta esquina de plata ,pampa y serranía.

tanto sur

Que tenemos nosotros los del viento incesante
de estos mares antárticos tan tristes
de sentires tan densos
de amores tan contestes.
Que no podemos detener la marcha,
que no nos dejan
Que no podemos
dejar así nomás la letanía del doblar de las olas
en esta esquina del plata y serranía.

domingo, 1 de enero de 2012

poema de ti

Puedo llegar al poema de ti

En otro día, en otra hora, en otro tiempo.

Hoy existes, pero no……

no estás.

Sí que está aquél ,el que no fue.

El presentido.

Jugando a los colores, mil formas en tus manos.

Mil espacios.

Recuadro lleno de lo que no dices.

Tus ojos están tristes

¿Cómo ponerse a desandar lo andado?

¿Cómo evitar las ansias de lo que no conoces?

¿Cómo entender que en el camino dado

hay renuncias precoces?

Hay esperas  ,espero, esperas

No puedo…no puedo….

Me estrechan las palabras

de amor.