jueves, 31 de mayo de 2012


Parodiando a Nicanor



Ese hombre imposible,

El de la verga grande

El señor que se asemeja a un David,

que no fuma ni coge

por temor a dejar embarazada.

El  perfecto intocable

que no engendra.

El hombre que ronca,

el que deja la tapa del wáter

levantada.

El que desnuda a todas

con concupiscente mirada.

Escucha a Bach y a Mingus

y a Monk y a Mahler.

El señor que no ama

porque no se respeta

El que sólo va de putas

se confiesa

y va a misa todos los domingos.

El hombre que está con vos

porque sí,

 porqué la soledad,

para espantar espantos.

El profesor y literato crónico

que nunca pudo publicar

ni media línea.

El bancario

que se rasca los cojones.

El empleado público

pálido y de lentes.

El que la musa se le fue con otro.

El abandonado, infiel y cibernauta.

Todos esos adanes.

Todos esos señores respetables

me hastían.

Terminan ya sacándome de quicio.