Parodiando
a Nicanor
Ese hombre
imposible,
El de la
verga grande
El señor
que se asemeja a un David,
que no fuma
ni coge
por temor a
dejar embarazada.
El perfecto intocable
que no
engendra.
El hombre
que ronca,
el que deja
la tapa del wáter
levantada.
El que
desnuda a todas
con
concupiscente mirada.
Escucha a
Bach y a Mingus
y a Monk y
a Mahler.
El señor
que no ama
porque no
se respeta
El que sólo
va de putas
se confiesa
y va a misa
todos los domingos.
El hombre
que está con vos
porque sí,
porqué la soledad,
para
espantar espantos.
El profesor
y literato crónico
que nunca
pudo publicar
ni media
línea.
El bancario
que se
rasca los cojones.
El empleado
público
pálido y de
lentes.
El que la
musa se le fue con otro.
El
abandonado, infiel y cibernauta.
Todos esos
adanes.
Todos esos
señores respetables
me hastían.
Terminan
sacándome de quicio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario