sábado, 2 de noviembre de 2013

Parodiando a Nicanor

Ese hombre imposible,
El de la verga grande
El señor que se asemeja a un David,
que no fuma ni coge
por temor a dejar embarazada.
El  perfecto intocable
que no engendra.
El hombre que ronca,
el que deja la tapa del wáter
levantada.
El que desnuda a todas
con concupiscente mirada.
Escucha a Bach y a Mingus
y a Monk y a Mahler.
El señor que no ama
porque no se respeta
El que sólo va de putas
se confiesa
y va a misa todos los domingos.
El hombre que está con vos
porque sí,
 porqué la soledad,
para espantar espantos.
El profesor y literato crónico
que nunca pudo publicar
ni media línea.
El bancario
que se rasca los cojones.
El empleado público
pálido y de lentes.
El que la musa se le fue con otro.
El abandonado, infiel y cibernauta.
Todos esos adanes.
Todos esos señores respetables
me hastían.
Terminan sacándome de quicio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario